
Ojalá que las hojas no te toque el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.
Ojalá se te acabé la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones
Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.
... Hoy pasaron cosas heavy en mi vida, nunca me senti tan mal en años, me senti un pobre tonto que no deberia nunca haber existido, pense en todos los problemas y conflictos que e causado y que se ubiesen podido evitar sin mi existencia, pero tambien pense en todas las tristesas que ubiesen habido sin mi existensia, pense en un hada que siempre me salva de todo, es como un angel guardian, que dios lo mando y lo tengo que aprovechar, no cualquiera tiene le suerte que tiene su servidor.
aun me siento como un pobre tonto pero ese angelito con un beso y un abrazo me alivia todo, me da miedo perderla o alejarme de ella, siento ke la mitad de mi vida depende de ella y la otra mitad del destino.
Lean esto es precioso...
Era una vez un gran violinista llamado PAGANINI
Algunos decían que él era muy extraño
Otros, que era sobrenatural
Las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente,
por eso nadie quería perder la oportunidad de ver su espectáculo.
Una cierta noche, el palco de un auditorio repleto de admiradores estaba preparado para recibirlo.
La orquestra entró y fue aplaudida. El maestro fue ovacionado.
Más cuando la figura de Paganini surgió, triunfante, el público deliró.
Paganini coloca su violín en el hombro y lo que se escucha es indescriptible.
Breves y semibreves, fusas y semifusas, corcheas y semicorcheas parecen tener alas y volar con el toque de sus dedos encantados.
De repente, un sonido extraño interrumpe el solaz de la platea.
Una de las cuerdas del violín de Paganini se rompió.
El maestro paró. La orquestra paró.
Pero Paganini no paró. Mirando su partitura, continúa arrancando sonidos deliciosos de un violín con problemas.
El maestro y la orquesta, exaltados, vuelven a tocar.
Antes de que el público se serenara, otro sonido perturbador derrumba la atención de los asistentes.
Otra cuerda del violín de Paganini se rompe.
El maestro paró nuevamente. La orquesta paró nuevamente. Paganini no paró.
Como si nada hubiese sucedido, él olvidó las dificuldades y avanzó sacando sonidos de lo imposible.
El maestro y la orquesta, impresionados volvieron a tocar.
Pero el público no podría imaginar lo que estaba por suceder.
Todas las personas, atónitas, exclamaron OHHH!
Una tercera cuerda del violín de Paganini se rompe.
El maestro se paralizó. La orquesta paró.
La respiración del público se detuvo.
Pero Paganini continuó.
Como si fuese un contorsionista musical, arranca todos los sonidos de la única cuerda que sobrara de su violín destruido.
Ninguna nota musical fue olvidada.
El maestro se anima. La orquesta se motiva.
El público parte del silencio para la euforia, de la inercia para el delirio.
Paganini alcanza la gloria.
Algunos decían que él era muy extraño
Otros, que era sobrenatural
Las notas mágicas que salían de su violín tenían un sonido diferente,
por eso nadie quería perder la oportunidad de ver su espectáculo.
Una cierta noche, el palco de un auditorio repleto de admiradores estaba preparado para recibirlo.
La orquestra entró y fue aplaudida. El maestro fue ovacionado.
Más cuando la figura de Paganini surgió, triunfante, el público deliró.
Paganini coloca su violín en el hombro y lo que se escucha es indescriptible.
Breves y semibreves, fusas y semifusas, corcheas y semicorcheas parecen tener alas y volar con el toque de sus dedos encantados.
De repente, un sonido extraño interrumpe el solaz de la platea.
Una de las cuerdas del violín de Paganini se rompió.
El maestro paró. La orquestra paró.
Pero Paganini no paró. Mirando su partitura, continúa arrancando sonidos deliciosos de un violín con problemas.
El maestro y la orquesta, exaltados, vuelven a tocar.
Antes de que el público se serenara, otro sonido perturbador derrumba la atención de los asistentes.
Otra cuerda del violín de Paganini se rompe.
El maestro paró nuevamente. La orquesta paró nuevamente. Paganini no paró.
Como si nada hubiese sucedido, él olvidó las dificuldades y avanzó sacando sonidos de lo imposible.
El maestro y la orquesta, impresionados volvieron a tocar.
Pero el público no podría imaginar lo que estaba por suceder.
Todas las personas, atónitas, exclamaron OHHH!
Una tercera cuerda del violín de Paganini se rompe.
El maestro se paralizó. La orquesta paró.
La respiración del público se detuvo.
Pero Paganini continuó.
Como si fuese un contorsionista musical, arranca todos los sonidos de la única cuerda que sobrara de su violín destruido.
Ninguna nota musical fue olvidada.
El maestro se anima. La orquesta se motiva.
El público parte del silencio para la euforia, de la inercia para el delirio.
Paganini alcanza la gloria.
De esta historia aprendi mucho,
aun que me quede una cuerda seguire a delante como sea, sacare fuerzas de donde no las hay, no todo esta perdido en el mundo para mi, aun que admito que me da miedo seguir por el siemple echo de desepcionarme o quedarme solo... no sabria que hacer... simplemente seria mi perdicion.
Bueno al comienzo de esta historia puse una cancion OJALA, va dedicada a una persona en especial aun que se que este blog nunca lo leera, me senti un poco mejor al escribir esto.